sábado, 27 de septiembre de 2014

UN EJEMPLO DE IMPROVISACION COMPARTIDA

Cuando uno visita a un amigo con el sano propósito de cumplir un deseo intelectual, como es la de rendir respeto al "maestro",  insigne poeta, Don Antonio Machado ( para mi, todos los maestros son "Don"), allá en Colliure, donde yace junto a su madre....... Como digo, cuando uno visita a un amigo, con un sano propósito, no sabe que va a incorporar dos nuevos gozos a su mochila/felicidad/particular.
 Una, la belleza mayestática de ese pequeño pueblo de la costa sur francesa, es Colliure un rincón feliz donde vivir, y como no, donde morir; sin duda es un sitio para viajeros ligeros de equipaje.

 Dos, el sabor a mar de sus típicas ostras. La ostra es una sutileza de la naturaleza, una plenitud al sentido del gusto, un regusto de la mar al paladar por el tiempo suficiente para sentirlo. Y como todo buen lujo, no conviene abusar de él; los que entienden dicen que el abuso es aún peor para el bolsillo que para el estómago.

Lo suyo es media docena por cabeza, con su correspondiente limón o salsa vinagreta. El aperitivo debe acompañarse de cerveza, vino blanco seco, o cava brut nature. Si no se pasa de ahí la factura no excede de lo normal. Ya sabemos de la alegría de los franceses para con las cuentas/facturas.

Es preciso remarcar que una visita a un amigo, sea prevista o imprevista, conlleva ciertos interrogantes.Uno de ellos, sin duda, es la disposición de éste para con las cosas del comer. Qué se agradecen amigos con dotes de perfecto gourmet, sin duda; pero lo qué más se agradece son buenos parternaire, que compartan con uno coche, comida y choza. Aquí ocurrió lo inevitable, lo que he determinado en llamar " La improvisación compartida". No es más que realizar la compra, la conversación y  la cocina en compartida improvisación. Y en ello la no menos previsible elocución sobre el poeta, ejemplo de inteligencia y emoción como pocos. Para mi Machado representa la voz de un padre, de un padre llevando de la mano a su hijo. Un padre nunca quiere nada malo para sus hijos, y Machado es como un padre para mí, podría decirse que es mi padre intelectual. Su voz me llegó musicada, me llegó de otro de sus hijos, un hijo predilecto como es Serrat (éste si de alguien es hijo predilecto es de D. Antonio). Escuchemos lo pues.





Y, de esta manera, mientras parlábamos de la fachá republicana que siempre vistió al poeta, de su honestidad y lealtad para con sus gentes, el compromiso con su tiempo, de su hermano Manuel y de su contrapuesta personalidad, nos entró un hambre atroz, que hubo de paliarse con ágil compra y no más cocción. Como el presupuesto es el que manda, y los tiempos que corren son tiempos de corto pecunio, ingeniamos cocinar de una manera austera, como correspondía a la personalidad de Machado.

Con unos tomates recios (tumakos preferiblemente), cebolleta fresca, pimientos rojo y verde, y pepino, todo cortadito en daditos, amén de unos mejillones al vapor troceados, regado con aliño suave (sal, aceite, vinagre), se elabora un picadillo/pipirrana de excelso molusco y refrescante gusto. En contraposición, unas senderuelas salteadas con ajo y culantros/cilantros verdes, sal a gusto.




Volvimos con la misión de abrir una suerte de almejas negras, al ajillo y culantro, y regarlas con  Ribeiro blanco; dicho y hecho, como por arte de magia apareció, entre sombras literarias, semejante bandeja de bivalvos de sabor ácido y oloroso.




Solo hay que dejarlas caer en una sartén con picada de ajo a punto y dorado, regarlas con un chorreón de vino seco y pálido (válgase un Ribeiro gallego), taparlas una vez se flambeen, y esperar a que comiencen a abrir. Después es tarde, están en su punto. Comerlas es lo suyo.

Vamos a dejarlo aquí, porque incluir un cuarto plato sería, si no excesivo, sí un tanto en desacuerdo con el propósito moral de esta publicación. Así que Bon Profit/Buen Provecho.


 Pero no me resisto a añadirle la posibilidad de incluir una sartenada de gambones con picada de la casa incluida.



Era sólo una posibilidad más. Buenas noches/Bona nit.

Gracias Javi, eres un magnífico partenaiere.





domingo, 14 de septiembre de 2014

UNA LEVE INTRODUCCIÓN AL TÍTULO, O AJO ARRIERO SIDERAL.

   No voy yo a descubrir, ni lo pretendo, que el secreto mejor guardado de la cocina, o más bien de la acción de cocinar, es el acto de meditación activa que se genera a su alrededor. Que cocinar es  un acto puro y generoso en si mismo nadie lo pone en duda, pero que alcanza un grado más cuando se 
ejerce desde la perspectiva de reflexión espiritual, eso es ya, harina de otro costal.

 Desde  esta perspectiva tan personal nace la necesidad de hacer pública la edición de este blog, que pretende ser un ejercicio semanal de acercamiento al lector a un universo de sensaciones, irónicas unas, mayéuticas otras, aunque todas entrelazadas entre sí por el hilo conductor de la propia imaginación.

 Parafraseando a Machado en "quien habla solo espera hablar a Dios un día", quisiera  hacer un alarde de valentía  e incorporar el sentido místico de sus palabras al lema de este humilde ejercicio en "quien cocina solo espera cocinar para Dios un día" .

 Como individuo que ya ha pisado la raya de los 50, quisiera ayudar a los que tienen, a cierta edad, esa necesidad  vital por superar el hecho a  "estar solo", y a aquellos que, por circunstancias de la propia vida y sus azarosas consecuencias, nos hemos visto abocado a ello.

 Compartiendo estos momentos, de reflexión/visión/cocina/opinión/audición, quisiera hacer llegar mi más  profundo agradecimiento a todas aquellas personas que me hacen sentir vivo todos los días, sin otro motivo más que gozar en el fluir instantáneo de la misma/vida/misma. 

 Y como ya está bien de tanta, como diría mi hijo, "casa de la pradera", en referencia al pasteleo que supone la contemplación de un modelo de vida  virtuosa y familiar, dulce y amable, con que nos adoctrinaba aquella famosa serie televisiva protagonizada por Michael Landon. Es en este propósito, de hacer valer mis artes culinarias y su universo al servicio de la Humanidad que lo quiera compartir,  que paso a narrar la primera receta con la que reflexiono  sobre lo conveniente o no, siempre a nivel personal, de editar este blog. Se trata de un BACALAO AL AJO ARRIERO con un punto exótico al aroma de cúrcuma y jengibre, que añaden un color algo picante y refrescante al siempre sabor terráqueo del pimiento morrón y el ajo.




Ingredientes:

-350 grs. de bacalao desalado.
-1 cebolla.
-1 pimiento verde.
-1 pimiento rojo o morrón.
-3 dientes de ajo morado.
-1 guindilla.
-1 tomate maduro.
-Una pizca de pimentón agridulce de La Vera.
-Una pizca de cúrcuma y jengibre (optativo).
-Aceite y sal.


Elaboración: 

 Entre el debate de ideas que se genera sobre la conveniencia o no de exponer públicamente tus emociones, conocimientos y creencias, está la de desnudar tus melomanías y con ello una parte muy sincera y personal de ti. Pues que, estando en éstas, me digo: Por qué no?. Y, no encontrando ninguna contraindicación al propósito, inicio el preludio de una serie narraciones/recetas que iré subtitulando conforme los gustos culinarios y el contexto social y/o cultural me lo vaya sugiriendo.

 Comenzamos pues sofriendo-dorando la cebolla, cortada en daditos, a la que añadiremos los ajos laminados y los pimientos también cortados a dados. Una vez pochada la mezcla, incorporamos el bacalao desalado y desmigado al que hemos añadido una guindilla . Dejamos hacer 2-3 minutos e incorporamos el tomate troceado o rayado y rociamos con polvo de pimentón de La Vera, cúrcuma y  jengibre, a discreción. La mezcla estará lista en cuanto termine la reducción de la salsa del tomate.

 Y como se trata lograr el propósito de cocinar para uno mismo, y dado que, nos sobrará parte de la elaboración, podemos guardar/congelar cuantas raciones estimemos, y así, consumirlas en tiempos sucesivos, bien de la misma guisa, bien probando nuevas vías: unas croquetas de suave bechamel por ejemplo, o rellenando unos pimientos del piquillo, e incluso en revuelto.


Nota del autor: 

 En el proceso podemos deleitarnos con un vídeo/audio del grupo Extremoduro y cualquiera de sus cuatro movimientos insertos en el álbum "La Ley Innata". Es gratificante escuchar la  reivindicativa /desgarradora poesía musical del placentino Robe y su grupo. Por cierto que, recientemente, ha recibido la medalla de oro de la Junta de Extremadura, ejecutando un memorable  discurso en el acto de recogida de dicho premio, reivindicando un mayor apoyo de las instituciones públicas para con la cultura en general, y la música en particular; sin olvidar la realidad social y el compromiso personal para con su tierra extremeña. Chapo Robe !.






Acompañamiento:

 Vienen bien como guarnición, un salteado de pinateles o rovellons, al gusto de cada uno ; eso si, todo bien regado con un caldo joven, maduro o viejo de la comarca del Priorato, a elegir, por supuesto, según del paladar y bolsillo de cada cual.

 Y como broche final, o postre, podríamos cerrar tan suculento ágape con un bocadito de brazo gitano o palo de nata acompañado con un café expreso de tueste natural.


Conclusión:

En este primer maridaje entre cocina y meditación obtengo la siguiente conclusión: que ante la necesidad en comunicar cualquier tipo de arte o sabiduría, el individuo que se precie debe de tener un propósito claro, no defraudarse a si mismo. Así, que una vez vencido el primer miedo escénico, y hablando en jerga taurina, no queda más remedio que armarse de valor y tirarse al toro, a  desmayar la figura en los pases, a derramar el perfume que uno lleva dentro sintiéndose maestro, y a deleitar al público si ello es posible. Va por todos Vds.